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Ana María Castro: juez condenó a Paul Naranjo y a Julián Ortegón

Paul Naranjo y Julián Valente Ortegón Mosquera fueron condenados por  la muerte de la joven Ana María Castro de 21 años el pasado 5 de marzo de 2020.  Por lo menos esa fue la palabra que mencionó la juez 42 penal del circuito al comienzo de la lectura del fallo. Los abogados de los acusados saben qué delito se les endilga, el de feminicidio agravado,  pero esperan el fallo final. La juez dijo que las pruebas presentadas por la Fiscalía fueron suficientes para confirmar su participación en el crimen.

«Solo esperaba  que se hiciera  justicia». Nidia Romero, la mamá de Ana María Castro, espera  con incertidumbre la decisión de la jueza que tiene la dura responsabilidad de decidir  si hubo o no un feminicidio. Han sido meses de pesadilla esperando a que por fin se diera  una decisión. La audiencia que estaba programada para el 15 de diciembre a las 9 de la mañana fue suspendida dos veces y reprogramada para hoy.

 “Hay muchas pruebas que los incriminan de la muerte de mi hija pero voy a esperar con calma la definitiva de la juez del caso. Las mamás de esos jóvenes los puede abrazar, yo no tengo ya esa oportunidad”, esas fueron la únicas palabras de Nidia Romero, la mamá de la joven que murió en extrañas circunstancias sobre la calle 80 luego de departir con varios amigos en bares de la calle 116.

Durante los alegatos que precedieron a esta decisión la fiscal fue clara en darles credibilidad a los testimonios del conductor Daniel Vega Novoa, quien dice haber visto cuando la joven fue expulsada del vehículo y quien asegura ser la primera persona en el lugar de los hechos, y de Mateo Reyes, quien aseguró que la joven fue golpeada y que cayó luego del arranque del carro en el que iba. Una psicóloga dijo que aunque este último sufrió de amnesia, no tenía intenciones de mentir cuando rindió declaración. Lo único claro durante las audiencias fue que antes de morir la joven estaba en estado de completa indefensión por consumo de alcohol y que fue un golpe en el cráneo el que le causó la muerte.

Por su parte los abogados John Cadena y Gilberto Rondón dicen que hay pruebas de que la víctima y Mateo Reyes se bajaron juntos de la camioneta, es decir, que no fueron lanzados violentamente de un vehículo en movimiento.

“La Fiscalía General de la Nación nunca pudo probar la teoría del caso; es decir, comprobar que primero bajaron del carro de Paul Naranjo, la camioneta Kia negra, a Mateo Reyes y que luego botaron a la joven Ana María Castro metros más adelante. Revisando el proceso, los audios, los videos revelados durante las audiencias y las declaraciones, entre estas la de Mateo Reyes y Daniel Vega Novoa, todo indica que eso no ocurrió. Hay serias dudas acerca de la credibilidad del testimonio de estos dos testigos, pues el primero cambió varias veces sus versiones y el segundo no fue el primero en llegar al lugar”, explicó Rondón.

De la misma forma La Fiscalía General de la Nación no pudo comprobar que la joven fue expulsada desde un vehículo en movimiento. Todos los peritos que presentaron sus informes en el caso lo desmienten, tanto los de Medicina Legal como los que llevamos los abogados de la defensa, así como las 133 láminas de la necropsia que fueron estipulaciones probatorias.

Todas estas pruebas desdibujan la teoría del caso. Si ella hubiera caído de cabeza, como dice el ente investigador, tendría abrasiones, hubiera dejado rastros biológicos como piel y cabellos en la camioneta de Paul y en el piso, pero eso nunca ocurrió.

Por otro lado en la camioneta no encontraron ni una sola gota de sangre o cabellos que indiquen que hubo una pelea y, además, lo más importante es que los médicos y los físicos coinciden en una prueba técnica que evidencia que la lesión craneal que tenía la joven y que le habría ocasionado la muerte no podría haber sido causada por los golpes de un hombre sino que tuvo que ser un arma contundente y con una velocidad entre 24 y 30 kilómetros por hora.

También se mostraron videos durante el juicio que demuestran que la camioneta Kia, propiedad de la familia de Paul Naranjo, sí estacionó sobre la calle 80 la noche en que ocurrieron los hechos. En el video de la Chatarrería Tolima que la misma Fiscalía dio a conocer se comprueba que el automotor de mi defendido estacionó durante 47 segundos y que después de que arrancó pasaron dos vehículos más y una moto, lo que desmiente la versión de Daniel Vega Novoa. Adicionalmente, con ese video también se pudo determinar que este testigo llegó al lugar de los hechos dos minutos después del accidente.

En las imágenes analizadas por los expertos se ven unas anomalías que dan cuenta de la presencia de dos sombras humanas detrás de un contenedor de basura que corresponderían a Mateo Reyes y Ana María Castro. Detrás de este sucedieron los hechos que precedieron la muerte de la joven de 21 años el pasado 5 de marzo de 2020. Ese video también demuestra que el joven Mateo Reyes salió a la vía a buscar ayuda, lo que también demostraría que a este implicado en el caso no lo bajaron antes que a la víctima, como pretendía demostrar el ente investigador, sino al mismo tiempo que lo hizo la joven mujer.

Para la defensa sí hay siluetas que muestran la presencia de dos personas. “Cuando arrancó la camioneta de Paul, la cámara captura una silueta de dos piernas caminando hacia el centro de la vía y otra silueta que la sigue. Casi que instantáneamente se ve cruzar a un carro sedán blanco, y enseguida, a una van blanca, ambos por el carril central, a gran velocidad. Instantes después aparece Mateo Reyes caminando por la mitad de la vía. Esto sugiere una hipótesis: Ana María y Mateo caminaron hacia la mitad de la vía y la van la atropelló de lado y la mandó al carril derecho, lugar donde estuvo estacionada la camioneta de Paul y donde quedó atravesada la víctima”, dijo Cadena. Según el abogado Gilberto Rondón, no es posible que Reyes viera caer de un vehículo en movimiento el cuerpo de la joven.

Los abogados también argumentaron que los golpes en el cuerpo de la joven solo pudieron ser causados por un atropellamiento. “La teoría de la Fiscalía señala que la camioneta de Paul Naranjo se detuvo en la calle 80 con 69P para que Mateo Reyes bajara del vehículo y que, 5 metros más adelante, Ana María fue golpeada en el rostro y lanzada violentamente del carro en movimiento, y que dicha caída le causó la muerte. Pero la necropsia de Medicina Legal señala que las lesiones no fueron ocasionadas por los acusados. La médica legista que practicó la necropsia, el físico de la Fiscalía y el perito médico de la defensa concluyeron que las lesiones descritas no son compatibles con golpes y que solo podrían haberse producido por un atropellamiento”.

Para los defensores de los acusados el testimonio de Mateo Reyes carece de credibilidad. “La Fiscalía sustenta su teoría en el testimonio de este joven quien siempre ofreció versiones diferentes del hecho. Una psicóloga consideró que el día de los hechos había sufrido de amnesia y él, bajo juramento, dijo no recordar nada; sin embargo, después ofreció a la Fiscalía una versión muy elaborada, dijo que a él y a Ana María los habían bajado del carro, que ella se cogió de la ventana y que, cuando arrancó, la camioneta la botó. Luego volvió a cambiar la versión y dijo que vio cuando la golpearon. Sin embargo, olvidó que los vidrios de la camioneta son polarizados. Su testimonio carece de total credibilidad”.

Lo mismo opinan Rondón y Cadena del testimonio de Daniel Vega Novoa. “La Fiscalía basó su imputación en este relato que fue desvirtuado por el video de la Chatarrería El Tolima, que como prueba documental aportó la Fiscalía y según el cual la camioneta de Paul transitó exclusivamente por el carril derecho, se estacionó antes de la caneca de basura y ahí permaneció por espacio de 47 segundos, reanudando su marcha por el mismo carril; mientras que Vega dice que dicha camioneta se desplazaba por el carril central, que él vio los hechos a unos 30 metros cuando transitaba a 40 km/h. Todas sus afirmaciones fueron plenamente desvirtuadas por el video”.

Los abogados dicen que los testigos faltaron a la verdad. “Las únicas pruebas esgrimidas por la Fiscalía para sostener que Ana María Castro fue golpeada en el rostro y lanzada violentamente de la camioneta fueron los testimonios de Daniel Vega Novoa y Mateo Reyes, pero, como se demostró en el proceso, estos testigos faltan a la verdad; luego, la Fiscalía se quedó sin pruebas que sustenten su teoría, la cual consiste en decir que la joven Ana María Castro murió por los golpes en el rostro y la caída del carro, teoría totalmente desmentida. Esta mujer murió a causa de un golpe de alta energía y así está en varios de los informes que presentaron los peritos de la Fiscalía”.

FUENTE: www.eltiempo.com

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